bienvenidos

Georges Morel -Aperturas-

Georges Morel Este artículo de Georges Morel es de 1981. Presenta lo fundamental de la trilogía que, con el título Questions d´homme, publicó su autor solo unos pocos años antes.

A pesar de que el clima filosófico de su época no lo ponía fácil (y quizá, de manera particular, en Francia), Morel se atreve a mostrar su aprecio por la idea de la autonomía de los seres humanos. En otras palabras: la necesidad de que haya sujetos. Las lúcidas (y constantes) referencias de Morel a los grandes autores del pensamiento contemporáneo (Marx, Nietzsche, Freud, entre otros) mostrará que esta cuestión, muy discutida, es verdaderamente capital.

Aparece en estas páginas la autonomía como una suerte de condición de posibilidad de la vida espiritual, pues esta no existe sin relaciones y las relaciones no existen sin que haya sujetos (autónomos).

Encontrará el lector que, desde el punto de vista de Morel, decir autonomía es decir alteridad. En efecto, la autonomía implica libertad (esto es lo que todos pensamos espontáneamente), pero es también relación con un otro. Pues bien, ese otro puede ser uno de nuestros semejantes, pero también puede ser Dios. El subrayado de la alteridad hace que, a partir de la experiencia humana de la relación entre sujetos, se puedan extraer conclusiones sobre la trascendencia de Dios, aquel que, como dice Morel, “no es hombre ni mundo”.

Légaut pedía ir de lo más claro (lo humano) a lo menos claro (lo que podamos vislumbrar sobre Dios), y algo de esto hay en este artículo: a partir de la reflexión sobre qué es la autonomía (alteridad) entre humanos, Morel nos conduce al tema de la autonomía (alteridad) de Dios con respecto al hombre y del hombre con respecto a Dios.

Dicho esto, hay que advertir que lo que el lector va a encontrar en estas páginas no es precisamente una apología de las creencias del cristianismo convencional. De la insistencia de Morel en la alteridad de Dios se desprende una potente crítica a la idea tradicional de una encarnación. Y no es que Morel critique una cristología “descendente” en nombre de otra “ascendente”, sino que, desde su punto de vista, la misma idea de un hombre que al mismo tiempo es Dios es bastante problemática (aun al margen de “ascensos” y “descensos”).

[ Cuaderno de la Diáspora 11, Madrid, AML, 2000, págs. 63-91. ]