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Dentro de un siglo o dos,
cuando un nuevo Bremond…

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[ Légaut por el mismo ]

En 1963, Légaut envió una breve colaboración para un libro-homenaje a Jean Guitton, antiguo camarada de la ENS y del grupo Tala. Légaut comienza evocando el medio “normalien” de los años 20, y lo que éste aportó al joven Guitton, oriundo de provincias. Tres elementos influían –recuerda Légaut– en el ambiente de la Normal y de los Tala: primero, la guerra recién terminada (cuya dureza detalla el traductor de este texto, en una nota, con unas cifras); segundo, la enemiga entre el Estado laico y el catolicismo, secuela de la Separación (1905); y, tercero, la represión del "modernismo" por gran parte de la jerarquía y del integrismo, dominante entre los católicos.

En segundo lugar, Légaut alude a la dispersión posterior, que los llevó a posiciones bien distintas, tanto en la sociedad como en el catolicismo. No en vano, en esos primeros 60, cuando Guitton ingresa en la Academia y desempeña un papel notorio en el Concilio y en el postconcilio, Légaut hace veinte años que ha dejado la Universidad, que vive al margen del mundo de Guitton, y sólo mantiene contacto con un grupo de amigos, pese a que acaba de publicar Trabajo de la fe.

Quizá por eso Légaut termina con una observación. Puede que un nuevo Bremond recupere, dentro de un siglo o dos, el recuerdo y la obra de muchos, entre los que sin duda estará Guitton. No obstante, persiste una pregunta: ¿cuál habrá sido su obra? ¿«facilitar la adhesión a las creencias de los de la propia generación» o llegar a «nutrir directamente la fe y la inteligencia» de éstos? Ahí se bifurcan los caminos y los retos a los que responde el itinerario de cada uno de ellos, insinúa Légaut. Su diferencia, en su juventud, en los años 60 y hasta el final, quizá responde a la que hubo antaño entre el abate Pouget y Monsieur Portal, sus mentores respectivos, de dos familias espirituales distintas.