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[ Marcel Legaut ]

Aparte de proseguir la vida de estudio en aquella especie de "seminario laico" que era entonces la ENS (donde se formaban los cuadros de la Escuela Pública de Francia), el ingreso en la Escuela supuso un cambio en la vida de Légaut, no tanto por las posibilidades profesionales que se le abrieron cuanto por dos hechos que, paulatinamente, resultaron fundamentales en su vida pues modificaron, muy poco a poco y no sin resistencias por su parte y sin pasar por situaciones aparentemente sin salida, su forma de plasmar su voluntad de entrega total inicial, que en aquellos primeros años en la ENS se volvió a plantear.

El primero de estos hechos fue que allí Légaut entró en contacto con el grupo de los católicos de la ENS, el grupo Tala, donde anudó amistades y relaciones que duraron toda la vida, y donde su integridad intelectual como científico se fue articulando con su inquietud espiritual. El segundo de estos hechos fue que allí Légaut se encontró con Monsieur Portal, el capellán del grupo (capellán sólo “de facto” porque nunca pisó la Escuela ni fue nombrado por nadie). Légaut trabó con Portal una relación muy estrecha entre 1923 y 1926, año del fallecimiento de Portal. Lo que luego escribiría Légaut tanto sobre la amistad como sobre la filiación y paternidad en el orden espiritual, así como sobre la relación de Jesús y sus discípulos, tiene que ver con este periodo del grupo Tala y de relación con M. Portal.

Monsieur Portal fue un sacerdote lazarista muy particular. Retirado de sus cargos por dos veces, en 1896 y en 1908, por orden directa de Roma, durante la así llamada “crisis modernista”, las sanciones no le impidieron proseguir sus actividades fundamentales, que consistían en propiciar una red asombrosamente extensa de amistades y de relaciones en pro de la unión de las iglesias (casi impensable entonces) así como en pro de la apertura intelectual del catolicismo, también motivo de duros debates y sanciones. M. Portal era, además, favorable a la separación de Iglesia y Estado (tema también candente a comienzos del siglo XX en Francia), y apoyaba asimismo diversas iniciativas a favor de una mayor justicia en las barriadas de París. En las Historias de la Iglesia católica durante los siglos XIX y XX, el nombre de Portal suele aparecer asociado al de su gran amigo Lord Halifax. Ambos no dejaron de trabajar, durante más de treinta años, a favor de la relación y posible reunión institucional de la iglesia católico-romana y la iglesia católico-anglicana. Sus iniciativas se vieron truncadas, en la última década del siglo XIX, por la oposición de los católicos ingleses, apoyada en el Vaticano por el Cardenal Merry del Val, que hizo que León XIII se echase atrás y dejase de apoyar las iniciativas de Portal y de Halifax. Posteriormente, Merry del Val fue el responsable de que M. Portal fuese destituido como Rector de uno de los dos Seminarios mayores de París. La razón fue el clima liberal del Seminario y su actitud amistosa con Loisy y, sobre todo, con Edouard Le Roy. Pero volvamos a Légaut.

El encuentro con M. Portal cambió la forma de enfocar su vida tanto Légaut como sus amigos, que reconocieron en aquel sacerdote a un auténtico discípulo. M. Portal los liberó de muchos aprioris doctrinales y morales, les descubrió que lo contrario de la fe no es la increencia sino el miedo, y que la honestidad y la independencia son esenciales en una vida espiritual vigorosa. No era frecuente, en la formación de entonces, donde primaba la obediencia y la adhesión a la doctrina, que un sacerdote animase a unos laicos a enjuiciar como adultos las cuestiones religiosas, igual como lo hacían en los estudios y en la vida, donde el espíritu crítico es de ley. Tampoco era habitual que un sacerdote los animase a no depender del clero, y a no tener que ingresar en él o en una orden religiosa para vivir el "don total" del seguimiento. Más bien Portal desaconsejaba este ingreso; lo juzgaba prematuro a su edad, y efecto de una generosidad y de una imitación ambiguas pues ambas solían encubrir un cierto temor ante la complejidad de lo real. La famosa frase del Evangelio "la mies es mucha y los obreros pocos, etcétera" en absoluto significaba, para Portal, una invitación directa a ingresar en un seminario o en un noviciado. Portal pensaba, además, que este compromiso los llevaría a conflictos inútiles, exteriores e interiores; y que los apartaría de vivir en el mundo como uno más, en el "último lugar", lo cual le parecía un punto de partida esencial.


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