Boletín
Septiembre 2018


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Queridos amigos y simpatizantes de la Asociación Marcel Légaut:

Continuamos con la tarea de ir subiendo periódicamente a la web los escritos publicados en los Cuadernos de la diáspora (CD) de años anteriores. Esperamos que la recepción de este Boletín sea una ocasión favorable para alguna relectura y para algún descubrimiento por su parte.
Cualquier comentario, reacción o sugerencia que nos envíen será de sumo interés para nosotros.

Domingo Melero
por el Consejo de Redacción de la Web


 

Desde este momento está disponible, en el CD-12, el Texto de Marcel Légaut «Sobre cómo leer los Evangelios»

Una de las grandes aportaciones de Légaut es su descripción de la circularidad entre el ahondamiento humano del discípulo y su intelección de Jesús. Ahora bien, esta intelección de Jesús, aunque va más allá de la interpretación de las Escrituras, no se da sin ella. De ahí el interés de este “topo” de 1980, dedicado precisamente al modo de leer las Escrituras.
Propone Légaut en esta charla una distinción de cuatro niveles de lectura de los Evangelios. En el primero, estos se leen como regla de conducta; en el segundo, se trata de descubrir en ellos la repercusión que tuvo Jesús en las primeras generaciones cristianas; en el tercer nivel, se trata de intentar entrever (a partir de lo descubierto en el anterior) lo que Jesús mismo vivió. Aquí es donde empieza a verificarse la necesidad de la circularidad que hemos mencionado pues, como dice Légaut, este tercer nivel «supone una actividad espiritual por nuestra parte», además de exigir una «comprensión en profundidad» que es afín a «la intelección de nuestro pasado».
Pero, en este nivel, los objetos de comprensión son aún las existencias particulares de Jesús y del discípulo-lector. Será en el cuarto nivel donde la lectura busque «descubrir lo que de verdaderamente universal hay en Jesús». Esto universal consiste, según Légaut, en dos descubrimientos capitales: la grandeza del hombre singular y el paso de una concepción extrínseca a una concepción interior de Dios (y de la propia misión). Y, sin embargo, lo esencial de una vida espiritual cristiana es que estas dos "enseñanzas" dependen la una de la otra: el «vuelco radical» en la concepción de Dios y de la propia misión fue posible por el modo que tuvo Jesús de afirmar su grandeza y consiguientemente, la del hombre, que es «lo suficientemente grande como para que, de alguna manera, Dios encuentre en él su sitio y le sea íntimo».
Este “topo” puede situarse mejor en el conjunto de la obra de Légaut si se tienen en cuenta otros textos, cuya lectura sugerimos.
El libro que, en España, conocemos como Reflexión sobre el pasado y el porvenir del cristianismo, tiene, como una de sus constantes, esta circularidad que hemos señalado. En el capítulo I, «Jesús de Nazaret», Légaut afirma que, al tiempo que el discípulo avanza en la comprensión de su Maestro, recibe la revelación de lo que él está llegando a ser. Se leerán también con provecho el capítulo II (relacionado, sobre todo, con el 2º nivel de lectura y, en parte, con el 3º) así como el capítulo V (ejemplo del 4º nivel de lectura).
En «Llegar a ser discípulo» (Cuadernos de la diáspora nº 2) afirma Légaut, entre otras cosas, que determinados detalles de las Escrituras solo pueden interpretarse correctamente si estas se leen desde un suficiente conocimiento de sí y del ser humano. Y, en fin, si se trata de «cómo leer los evangelios», es inevitable remitir a Meditación de un cristiano del siglo XX, ejemplo perfecto del tercer y cuarto nivel de lectura señalados en el presente “topo”.