Marcel LÉGAUT: « LA ESPIRITUALIDAD » (II)


Descargar el documento

El año pasado subimos a la web de la AML una primera sección de «La espiritualidad». Como recordaréis, este texto es la parte segunda de Paciencia y pasión de un creyente (1976). Ahora ponemos a disposición de los lectores una segunda sección de este texto, que en su momento fue uno de los contenidos del Cuaderno de la diáspora 13.

Si, en la anterior entrega de este texto, Légaut hablaba de lo que Jesús fue para él, las páginas que a partir de hoy están disponibles en nuestra Web profundizan en cinco aspectos de lo humano que están implicados en la vida espiritual: ser uno mismo, la pareja, el celibato, el tiempo y la muerte. La vida espiritual tiene que ver, en efecto, no tanto con la mera existencia de estos hechos (pues son dimensiones de lo humano que, en mayor o menor medida, nos vienen dadas) como con nuestra forma de afrontarlos.

En la Presentación del Cuaderno 13 ya observamos que, en esta parte dedicada a "La espiritualidad", Légaut empieza por los temas específicamente cristianos para continuar con estos otros que son más universalmente humanos. Esto es curioso porque el orden habitual en Légaut es el inverso, tal como sucede en El cumplimiento humano, donde empieza por el tomo I, dedicado al camino del hombre, antes de pasar al tomo II, sobre el cristianismo. Sin embargo, este cambio de orden no debería extrañarnos demasiado. Si tenemos presente el conjunto del libro, veremos que toda esta parte sobre «La espiritualidad» está precedida por otra centrada en aspectos biográficos con lo que, en realidad, Paciencia y pasión de un creyente tiene el típico orden legautiano de comenzar por lo humano.

Por otra parte, aun siendo “curioso” que esta parte centrada en la espiritualidad comience con una reflexión sobre lo específico cristiano, tampoco este orden debería sorprendernos pues el mismo Légaut advirtió en ocasiones que, si él se planteó en profundidad los temas humanos, fue a causa de su proceso de apropiación del cristianismo. En otras palabras (y parafraseando títulos de algunos libros de Légaut): buscar la propia humanidad es la base para reflexionar con seriedad y acierto (más allá de ideologías y otras protecciones) sobre el pasado y el porvenir del cristianismo pero, inversa y simultáneamente, el proceso de llegar a ser discípulo es (al menos en el caso de Légaut) fermento para que avance el proceso de llegar a ser uno mismo. Para enriquecer la reflexión sobre esta circularidad, os sugerimos releer la «Nota final» de Llegar a ser uno mismo, y también el estudio de Domingo Melero «Ser hombre / ser cristiano / ser uno mismo. Tres cuestiones de estructura», que apareció en el Cuaderno de la diáspora 21 (especialmente, las cuestiones primera y tercera).

[ Cuaderno de la Diáspora 13, Madrid, AML, 2001, págs. 11-44.]